El silencio del Ayuntamiento invita a pensar en un posible fraude o en que no se ha dicho la verdad
Han pasado ya cuatro meses desde que
el Ayuntamiento de Castrillón comunicara al Hispano que debía abandonar las
instalaciones de Ferrota para que pudieran dar comienzo las obras de
remodelación del campo. Cuatro meses sin que la empresa adjudicataria hiciera
acto de presencia ni diera señales de vida. Una situación que nadie entiende ni
parece que sea normal.
Por supuesto que no lo es, y los rumores apuntan en el sentido de que
el retraso se debe a que la remodelación de Ferrota costará un 50% más que el
presupuesto inicial sin que siquiera hayan comenzado las obras. Circunstancia
que, de ser cierta, solo podría ocurrir por dos motivos: Por que la empresa
adjudicataria esté reclamando un aumento, antes incluso de empezar la obra, o porque
el anterior Gobierno Municipal de Izquierda Unida hizo mal la adjudicación y no
incluyó en el presupuestó la cantidad necesaria para acometer las obras
previstas.
En cualquiera de los dos casos huele
a chamusquina. Huele a engaño, apaño o chapuza. Sobre todo, si tenemos en
cuenta que, en la última Comisión Municipal de Deportes, al parecer, se dijo que
para poder comenzar las obras de Ferrota hay que dejar fuera del proyecto parte
de la iluminación del campo y el riego. Lo cual significa qué si la instalación,
en principio, se construye así, serviría de poco o de nada pues el riego
resulta imprescindible para mantener el césped artificial y la falta de
iluminación haría que la utilización del campo en invierno fuera poco menos que
testimonial.
Por eso que no se entiende que,
después de cuatro meses sin hacer nada, el Ayuntamiento de Castrillón siga
callado y no explique qué es lo que está pasando. La masa social del Hispano,
un club con 160 socios y 13 equipos en competición, lo cual equivale a casi 300
jóvenes y niños ligados al club, merecen una explicación y más si tenemos en
cuenta que esta temporada están utilizando el campo de El Pico, en La Arena,
para poder competir.
Pero, no solo el Hispano, todos los vecinos del Concejo
deben ser informados de por qué no han dado comienzo las obras de un proyecto
que se adjudicó hace más de seis meses. El silencio solo induce a pensar que el
Ayuntamiento está siendo cómplice de una situación anómala y encubre algo raro: un chanchullo, un engaño, una chapuza o un fraude. Lo que se reclama es saber la verdad. Saber qué está pasando
y que se corrijan los fallos, si es que los hubo. No parece que sea mucho pedir.
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